Blogia
ligeramentedesafinado

Música

Cajas de resonancia

Una semana y cientos de bandas que aspiran a ser la próxima gran promesa, los nuevos Arcade Fire. Esta vez el nombre de los ganadores estaba cantado de antemano. Con todo vendido para sus cinco actuaciones en distintas salas y precedidos por una excelente crítica en esa biblia de la música independiente que es Pitchfork, los XX  han sido lo más destacado de esta edición del CMJ de Nueva York.

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que su pop minimalista y oscuro es original y excitante, aunque al directo de estos cuatro veinteañeros británicos le falte algo de viveza; su primer disco,  homónimo, ha sido incluido en el puesto número 6 de la lista del futuro de la revista NME, una colección de canciones basadas en los ritmos envolventes marcados por el sintetizador y el bajo y las letras íntimas que Oliver y Romy se susurran el uno al otro.  

De todos modos, lo más sorprendente de todo esto es el fenómeno en sí, cómo una banda que toca ante auditorios de 300 personas está de repente en boca de todo el mundo, cuáles son los eslabones de esa cadena ascendente hacia el éxito. Está claro que Internet lo ha cambiado todo, también aquí, y ha facilitado el efecto multiplicador de las cajas de resonancia, pero también que a veces ese efecto es desproporcionado y se produce sin dar tiempo para que los frutos maduren.